CIRUGÍA ENDOCRINAS

La cirugía endocrina es el área de la cirugía que se encarga del tratamiento quirúrgico de las enfermedades que afectan a la glándula tiroides, paratiroides y la glándula suprarrenal.

CIRUGÍA
ENDOCRINAS

La cirugía endocrina es el área de la cirugía que se encarga del tratamiento quirúrgico de las enfermedades que afectan a la glándula tiroides, paratiroides y la glándula suprarrenal.

SUPRARRENAL

Las glándulas suprarrenales, ubicadas encima de cada riñón, se encargan de liberar distintos tipos de hormonas.

La parte exterior de la glándula, llamada corteza suprarrenal, produce las hormonas cortisol y aldosterona. La parte interior de la glándula, llamada médula suprarrenal, produce las hormonas adrenalina y noradrenalina.

Estas hormonas controlan muchas funciones importantes del cuerpo:
– Mantener los procesos metabólicos.
– Regular el equilibrio de agua y sal.
– Controlar la reacción al estrés llamada “respuesta de lucha o huída”.
– Inicio y control de la maduración sexual durante la infancia y la pubertad.

¿Cuantas suprarrenales hay en el cuerpo?

De glándulas adrenales hay dos y están situadas encima de los riñones. Tienen una función endocrina, es decir segregan hormonas que regulan el diferentes metabolismos del cuerpo (Tension arterial, apetito, hormonas sexuales…)

Trastornos de las suprarrenales (supraadrenales)

Los trastornos de estas glándulas en forma de tumores los clasificamos básicamente según que síntomas producen. Es decir los tumores que producen hormonas darán los síntomas que produce estas hormonas. Por ejemplo la producción de hormonas que regulan la Tensión Arteriol cursara con aumento de esta (Sindrome de Conn, otras serian, feocromocitoma, Cushing….) Estos tumores se conocen como “funcionantes“. Por otro lado tenemos los tumores que no producen ninguna clínica y que por lo tanto se diagnostican de manera casual o porque ya producen problemas por el tamaño o porque sangran o se infartan.

¿Que tratamiento hay para los tumores de la suprarrenal?

Algunos trastornos producidos por el exceso de hormonas puede ser controlado médicamente sin embargo otros tumores requerirán tratamiento quirúrgico Adenomas no “funcionantes” de más de 4 cm, todos los tumores benignos “funcionantes” (Sindrome de Conn, feocromocitoma) y el carcinoma de suprarrenal.

El cáncer de suprarrenal es poco frecuente pero muy agresivo. Anta la sospecha no debe retrasarse la operación.

Abordaje quirúrgico: cirugía abierta tradicional y cirugía minimamente invasiva

CIRUGÍA ABIERTA

Es el abordaje que se ha realizado clásicamente y consisten en la realización de una cicatriz debajo de la costilla del lado que se tenga que tratar. Esta operación actualmente se realiza en casos muy seleccionados y en los casos en los que se sospecha un carcinoma de suprarrenal. La cirugía laparoscopia ya sea con abordaje transperitoneal o retroperitoneal, tiene la ventaja de una menor agresión quirúrgico. Esto permite una recuperación más rápida, con menos complicaciones y con un resultado estético óptimo. Por esto en Asistencia Quirúrgica siempre que sea posible tratamos a nuestros pacientes de este modo. Además cada vez las incisiones se van disminuyendo y por eso la implantación tanto de la minilaparoscopia como de la cirugía de puerto único han disminuido el tamaño de las incisiones que son necesarias en el tratamiento de estas enfermedades.

 

El Adenoma es un tipo de tumor no cacerígeno o benigno que puede afectar a diversos órganos. Se deriva del significado del “adeno” de la palabra” referente a un casquillo del prensaestopas.

Los tumores suprarrenales benignos son masas no cancerosas que se forman en las glándulas suprarrenales. Como parte del sistema endocrino, las glándulas suprarrenales producen hormonas que dan instrucciones a casi todos los órganos y tejidos del cuerpo.

Tienes dos glándulas suprarrenales, una en cada riñón. Cada glándula contiene dos tipos de tejido: la corteza y la médula. Los tumores suprarrenales benignos que se manifiestan en la corteza también se llaman «adenomas suprarrenales». Los tumores suprarrenales benignos que se manifiestan en la médula también se llaman «feocromocitomas».

La mayoría de los tumores suprarrenales benignos no causan síntomas y no requieren tratamiento. Sin embargo, algunas veces, los tumores suprarrenales benignos pueden secretar niveles altos de determinadas hormonas que pueden causar complicaciones.

Las hormonas más frecuentes que pueden secretarse en exceso son la aldosterona y el cortisol de la corteza, y la adrenalina de la médula. En esos casos, el tratamiento requiere en ocasiones cirugía. Consulte al equipo de asistencia quirúrgica si precisa de mayor información. Disponemos del mejor equipo humano y técnico para ofrecerle los últimos avances en tratamiento mínimamente invasivo.

Es un tumor de células cromafines secretor de catecolaminas que se localiza típicamente en las glándulas suprarrenales. Este tumor causa hipertensión arterial persistente o paroxística. El diagnóstico se realiza a través de la medición de los productos de las catecolaminas en sangre u orina. Las pruebas de diagnóstico por la imagen, en especial TC o RM, ayudan a localizar los tumores. El tratamiento requiere la extirpación del tumor, siempre que sea posible. Los fármacos utilizados para controlar la tensión arterial incluyen bloqueantes-alfa, en general combinados con beta-bloqueantes.

La hipertensión, que es paroxística en el 45% de los pacientes, es una característica prominente. Alrededor de 1/1.000 pacientes hipertensos tiene un feocromocitoma. Algunos síntomas y signos comunes son:

  • Taquicardia
  • Sudoración
  • Hipotensión postural
  • Taquipnea
  • Piel fría y pegajosa
  • Dolor de cabeza intenso
  • Anginas
  • Palpitaciones
  • Náuseas y vómitos
  • Alteraciones visuales
  • Disnea
  • Parestesias
  • Dolor epigástrico
  • Parestesias
  • Estreñimiento
  • Sensación de muerte inminente

Las crisis paroxísticas pueden ser desencadenadas por la palpación del tumor, cambios posturales, compresión o masaje del abdomen, tras la inducción de la anestesia, ante traumatismos emocionales, con beta-bloqueantes sin oposición (que, de manera paradójica, aumentan la tensión arterial debido a la vasodilatación mediada por el bloqueobeta) o por la micción (si el tumor está en la vejiga). En pacientes mayores, la gran pérdida de peso asociada con la hipertensión arterial persistente sugiere la presencia de un feocromocitoma.

La exploración física suele ser normal y solo se detecta hipertensión arterial, salvo que el paciente se evalúe durante una crisis paroxística. La retinopatía y la cardiomegalia suelen ser menos graves que lo que puede esperarse en función del grado de hipertensión, pero puede desarrollarse una miocardiopatía específica por catecolaminas.

Concentraciones plasmáticas de metanefrinas libres o concentraciones urinarias de metanefrinas

Estudios de diagnóstico por la imagen del tórax y el abdomen (TC o RM) si la medición de catecolaminas es positiva.

En ocasiones, gammagrafía con 123I-metayodobencilguanidina (MIBG)

Debe sospecharse un feocromocitoma en un paciente con síntomas típicos o con hipertensión arterial grave de aparición súbita o intermitente y etiología desconocida. El diagnóstico requiere la identificación de concentraciones elevadas de catecolaminas en el suero o la orina.

Control de la hipertensión arterial con una combinación de alfa-bloqueantes y beta-bloqueantes.

Extirpación quirúrgica del tumor con control perioperatorio cuidadoso de la TA y el estado del volumen.

La extirpación quirúrgica es el tratamiento de elección. La operación suele retrasarse hasta después de controlar la hipertensión con una combinación de bloqueantes alfa-adrenérgicos y beta-bloqueantes (en general, entre 20 y 40 mg de fenoxibenzamina por vía oral tres veces al día y entre 20 y 40 mg de propranolol por vía oral tres veces al día). No deben administrarse beta-bloqueantes hasta haber logrado un bloqueo alfa-adrenérgico adecuado. Algunos bloqueantes alfa-adrenérgicos, como la doxazosina, pueden tener la misma eficacia pero son mejor tolerados.

La mayoría de los feocromocitomas pueden extirparse por vía laparoscópica.

CONSULTENOS PARA MAYOR INFORMACION.

El síndrome de Conn es un tipo de hiperaldosteronismo primario caracterizado por la presencia de unos niveles anormalmente elevados de aldosterona. A nivel clínico, se considera una de las principales causas de hipertensión. Además, puede ir acompañado de otras condiciones médicas como hipokalemia, hipernatremia, alcalosis, etc.

Los signos y síntomas más habituales del síndrome de Conn suelen incluir calambres, debilidad, palpitaciones, parálisis, poliuria, entre otros.

En la mayoría de los casos, el origen etiológico del síndrome de Conn está relacionado con la presencia o desarrollo de una formación tumoral benigna en la glándula suprarrenal.

El diagnóstico se realiza con base en diversos criterios clínicos relativos a la presencia de hipertensión secundaria. Además, se emplea un análisis de la concentración plasmática de aldosterona y de actividad de renina (Díaz, Contreras y Vejarano, 2009).

Finalmente, resulta esencial realizar pruebas de imagen, como la tomografía axial computerizada para identificarla presencia de tumores que den origen a esta patología.

El tratamiento clásico del síndrome de Conn es la resección quirúrgica de la formación tumoral

Características del síndrome de Conn:
El síndrome de Conn es un trastorno hormonal que resulta en un incremento anormal y patológico de la tensión arterial (Mayo Clinic, 2014).

Se clasifica como un tipo de hiperaldosteronismo o aldosteronismo primario producto de una formación tumoral en las glándulas suprarrenales.

Las glándulas suprarrenales se ubican en las áreas superiores de los riñones. Además, tiene un tamaño que no excede de la extensión de un pulgar. La parte más externa de estas glándulas recibe el nombre de corteza tiene la función esencial de producir una amplia variedad de hormonas, como la aldosterona o el cortisol.

Por otro lado, la parte más interna de las glándulas suprarrenales se denomina médula y produce adrenalina y noradrenalina.

El funcionamiento eficiente de las glándulas y la producción equilibrada de estos componentes bioquímicos es fundamental para que nuestro organismo funcione a un nivel óptimo.

Cuando diversos factores patológicos indicen de forma negativa en la producción hormonal, por exceso o por defecto pueden aparecer diversas enfermedades relacionadas con la presión arterial, el metabolismo de nutrientes, las repuestas ante situaciones estresantes, etc.

En el caso del síndrome de Conn, el funcionamiento hormonal deficiente se debe a la presencia de un alto nivel de aldosterona.

Así, los niveles excesivos de aldosterona incrementan la retención de sodio y la pérdida de potasio en el organismoComo consecuencia, el exceso de sodio genera un incremento sustancial del volumen sanguíneo y la presión arterial.

El síndrome de Conn se caracteriza a nivel clínico por la presencia de hipertensión arterial.

Sin embargo, su curso también puede abarcar otro tipo de complicaciones médicas como hipokalemia, alteraciones neuromusculares, hipernatremia, alcalosis, etc.

La hipertensión arterial es una de las patologías más comunes en la población general. Los estudios estadísticos señalan que afecta a más del 26% de la población mundial (Candia Plata, García Díaz, Vazquez Galvez y García López, 2016).

El término hipertensión arterial hace referencia a una fuerza o presión elevada que el torrente sanguíneo ejerce sobre las paredes arteriales a su paso (Aristizábal Ocampo, 2016).

Los niveles normales de tensión arterial no superan los 120/80 mmHg, mientras que los niveles altos se sitúan entorno a 140/90 mmHG (National Institutes of Health, 2016).

  • Episodios agudos de dolor de cabeza. Suele tener una repercusión clínica grave ya que limitan de forma significativa la funcionalidad.
  • Náuseas persistentes y vómitos.
  • Estado de confusión y letargia.
  • Alteraciones en la visión.
  • Hemorragia nasal.
  • En muchos casos, suele considerarse un trastorno crónico, sin embargo, en el caso del síndrome de Conn y los niveles elevados de aldosterona, la hipertensión puede ser curada.

Cuando los niveles de potasio en sangre son muy bajos, lo más habitual es que aparezcan algunas de las siguientes manifestaciones clínicas:

  • Calambres y temblores: la percepción de sensaciones anormales es uno de los signos más comunes. Es posible que las personas afectadas refieran la presencia de calambres musculares y movimientos rítmicos e involuntarios. Suelen constituir condiciones limitantes ya que dificultan de forma significativa la realización de las actividades básicas de la vida diaria.
  • Fatiga: la persona afectada suele referir un cansancio constante, materializado en una falta de actividad motora o incluso iniciativa.
  • Debilidad muscular: aunque no se identifica una hipotonía muscular significativa, las extremidades suelen presentarse débiles, sin fuerza o flácidas.
  • Disminución de los reflejos: los reflejos musculares y tendinosos suelen mostrar un patrón de aparición anormalmente disminuido.
  • Palpitaciones Cardíacas: los afectados describen la percepción de los latidos del corazón de una forma anormalmente fuerte o violenta.
  • Arritmias cardíacas: el rimo y la frecuencia cardíaca puede mostrarse irregular. Es posible que aparezca una frecuencia elevada (taquicardia) o baja (bradicardia).
  • Parálisis generalizada: en algunos afectados puede identificarse una afectación muscular importante que se traduce en una dificultad o incapacidad significativa para realizar movimientos y actos motores.
  • Polidipsia: incremento significativo de la sed. Los afectados presentan una necesidad anormal y exagerada de beber.
  • Poliuria: emisión de volúmenes anormalmente elevados de orina. Suele presentarse de forma paralela a la polidipsia.

Además de estos, también pueden aparecer otros signos y síntomas de alarma:

  • Dolor al orinar.
  • Pérdida significativa de peso.
  • Sudoración.
  • Confusión o estados alterados de conciencia.
  • Dolor o malestar torácico y/o falta de aire.
  • Inflamación de los labios o áreas de la garganta.
  • Náuseas que limitan la alimentación habitual.
  • Diarrea aguda y persistente.
  • Causas

El hiperaldosteronismo primario caracterizado o la presencia de unos niveles anormalmente elevados de aldosterona pueden deberse a una amplia variedad de factores: funcionamiento anormal de las glándulas suprarrenales, hipoplasia o desarrollo deficiente, formaciones tumorales, etc.

En el caso del síndrome de Conn su curso clínico se debe a la presencia de un adenoma de Conn (Como señalan los autores Libé y Bertherat, 2016) , un adenoma de Conn es un tipo de tumor benigno que se forma en la corteza de las glándulas suprarrenales.

Debido a su ubicación, el desarrollo de esta masa de células perjudica la secreción de la hormona aldosterona. A nivel visual, los adenomas de Conn no suelen superar los 2 cm de diámetro y se diagnostican con base en las características clínicas que generan: hipertensión arterial, hipokalemia, etc.

El diagnóstico del síndrome de Conn se centra por un lado en detectar los signos y síntomas que padece la persona afectada y, además, en identificar su causa etiológica.

Lo más habitual es empelar análisis sanguíneos para determinar los niveles de aldosterona y renina en la sangre. El objetivo es detectar niveles elevados para emplear un tratamiento temprano.

Por otro lado, una vez que se establece la presencia de un hiperaldosteronismo primario, los profesionales médicos centran sus estudios en el análisis de la causa etiológica. En el síndrome de Conn, una de las técnicas más eficaces es la tomografía axial computerizada ya que puede mostrarnos a nivel visual la ubicación de los adenomas de Conn.

El tratamiento básico del síndrome de Conn es la intervención quirúrgica. Ésta puede emplearse para realizar una resección de la formación tumoral o una adrenalectomía (extirpación de las glándulas suprarrenales unilaterales o bilateral).

De forma adicional, pueden emplearse algunos abordajes terapéuticos farmacológicos. Lo más común es emplear fármacos bloqueadores de aldosterona (antaogonistas de receptores de mineralocorticoides).

Además, es fundamental realizar un seguimiento y tratamiento de las complicaciones médicas, especialmente de la hipertensión arterial.

En este sentido, los cambios en el estilo de vida son fundamentales. Es importante realizar una dieta saludable con contenido reducido en sodio junto con la realización regular de ejercicio físico.

Limitar la ingesta de sustancias perjudiciales como el alcohol o dejar de fumar también puede mejorar la respuesta clínica a la administración del tratamiento farmacológico.

La experiencia de nuestros profesionales así como el material quirúrgico de nuestros centros, nos permiten ofrecer abordajes mínimamente invasivos tanto laparoscópicos como retroneumoscópicos mediante espacios virtuales.

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